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Leyes de la empresa
En la última sesión de mi ya conocido curso de doctorado, tocamos un tema que tuvo mi atención estos días; discutimos sobre las leyes de la organización que podrían resumirse de la siguiente manera: priorizar los resultados sobre todo, la necesidad de fragmentar el proceso productivo en nombre de la productividad y la tendencia natural de las organizaciones al monopolio y a la construcción de jerarquía.Hoy quisiera detenerme en algunas de ellas; priorizar los resultados sobre todo. Creo que la finalidad última de cualquier organización se realiza en el producto que vende o en el servicio que brinda u ofrece, bien es cierto, que es importante ganar dinero y generar utilidades para los accionistas, pero esto es una consecuencia de producir los mejores bienes o brindar el mejor servicio que se pueda dar a los clientes. El priorizar los resultados sobre todo podría romper ese ethos organizacional que está implícito a todas las empresas, en otras palabras, podría llevar a caer en utilitarismo o funcionalismo, en los cuales, podrían tomarse decisiones o hacer cosas teniendo en cuenta solamente la utilidad o la función que cumplen respecto al objetivo final de obtener beneficios, dejando de lado al cliente, la calidad, el medio ambiente, etc.Otra característica es la necesidad de fragmentar con el objetivo de lograr eficiencia y productividad. Me atrevo a afirmar que una tendencia natural del ser humano -en su afán por conocer el entorno- es fragmentar y simplificar la realidad, pues al ser compleja se dificulta su aprehensión y conocimiento posterior. Una de las ventajas es que mediante este proceder se ha permitido el desarrollo y especialización de áreas de conocimiento que han aportado muchos beneficios a nuestra sociedad. Tal vez una limitación de lo anteriormente mencionado sea la inconsistencia con la realidad, pues la realidad es compleja e integrada, si esto sucediera existiría una gran distancia entre la teoría y la practica, entre el conocimiento y la realidad.La tradición clásica nos propone que la filosofía es la más elevada de todas las ciencias, es decir, tiene un carácter integrador, es la ciencia por excelencia, aquella que da sentido todas las demás áreas del conocimiento, puesto que busca la verdad última de todas las cosas. Puede decirse, que es la filosofía la que daría sentido a la economía, a las ciencias políticas, a las ciencias médicas al orientarlas a la verdad y al desarrollo del ser humano. Hoy en día, sin embargo, vemos como una ciencia parece estar omnipresente en toda la realidad; la economía, que parece incluso determinar decisiones en ámbitos que escapan a su competencia. Por esta importancia desmedida concedida en su favor, podría incluso afirmar que la economía se ha vuelto autorreferencial, es decir, se explica y define su importancia y relevancia a partir de sí misma, lo que carece de sentido según mi punto de vista. Esto podría trasladarse también a las organizaciones.Creo que en los puntos que he intentado tocar hoy no se puede dejar de lado lo verdaderamente relevante, no podemos perder de vista el horizonte, la razón de ser de la empresa, es necesario poner énfasis, más en estos días, en los beneficios económicos; pero sabiendo que la empresa no se agota en esto, y si bien es necesario fragmentar no podemos pretender que la realidad también lo haga, debemos recordar que la fragmentación es solo un recurso metodológico, pero la realidad es siempre integrada y compleja y estamos obligados a volver a ella. Publicado por Jhony
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